Reflexión personal. La cara oculta de la ayuda humanitaria y la Cooperación al Desarrollo.
Cuando
hablamos de Cooperación al Desarrollo en España, es imprescindible hacer
referencia a la Agencia Española de Cooperación Internacional para el
Desarrollo (AECID), principal órgano de gestión de la Cooperación Española,
orientado principalmente a la lucha contra la pobreza. Esta se encuentra en
consonancia con la nueva Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible
(ODS), adoptada en septiembre de 2015 por el gobierno español junto con más de
150 líderes mundiales cuyos objetivos son eliminar la pobreza extrema en 2030 y
con la desigualdad, hambre y cambio climático entre otros.
Cabe
destacar el importante papel que juega en este ámbito la Ayuda Oficial al
Desarrollo en España, para la cual, la mayoría de sus fondos se corresponden a
contribuciones obligatorias. De estos fondos recaudados, una mínima parte es
destinada a proyectos en terreno de los países receptores y, a su vez, se
incluyen operaciones de deuda o condonación. Cada vez se asigna una menor
cantidad de recursos a las políticas públicas de cooperación y muchos de los
que se asignan están destinados a dar respuestas a los intereses propios de
cada país, dejando en un segundo plano realidades tan importantes como luchar
contra la pobreza y promover el desarrollo de los países receptores de la
ayuda.
Tras
la Cooperación al Desarrollo también se esconde el papel que llevan a cabo las
Organizaciones No Gubernamentales. En los últimos años han sufrido un gran
auge, adquiriendo cada vez más popularidad en nuestro país debido al aumento de
crisis humanitarias en los países tercermundistas. Estas ONG obtienen grandes
cantidades de dinero cada año gracias a las donaciones de particulares, fondos
de empresas privadas e incluso aportaciones del sector público, convirtiéndolas
en grandes actores financieros tanto dentro como fuera del país.
Pero
¿todo el dinero que reciben es destinado a la causa? Pues bien, pese a que su
labor es muy relevante para conseguir grandes avances, muchas de las ONG se
lucran de manera indebida con los fondos que se destinan, por lo que las ayudas
dirigidas a los países receptores se quedan por el camino, llegando una mínima
parte a la vez que compiten entre ellas para captar socios, lo que supone un
mayor número de fondos.
La
mayoría de las ONG trabajan con países subdesarrollados y en vías de
desarrollo, donde se concentra la mayor parte de hambruna, desigualdad y
pobreza a nivel mundial, lo que hace que en ocasiones se aprovechen de estas
necesidades para beneficiarse ellas mismas.
Bajo
mi punto de vista, la Cooperación al Desarrollo supone un fracaso en numerosas
ocasiones en las que se destina un dinero para desarrollar un proyecto que
finalmente no se termina o no soluciona el problema por no haber realizado un
estudio previamente a su aplicación. También importa más el hecho de “cooperar”
que la cuestión de que realmente lo que se haga sirva para algo y no
simplemente para la intencionalidad.
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